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Mensaje de Ocaso – Junio 10, 2011

 

 

 

Erase una vez un Planeta y, en este Planeta habían muchas variedades de especies, de formas de vida. A medida que estas especies se adoctrinaban a sí mismas en las diversas características del Planeta, ellas vieron una verosimilitud entre ellas y estos rasgos. Ellas vieron una unión que estaba formándose, que siempre les permitiría vivir en armonía con todo lo que había en este Planeta. A medida que sus vidas tomaron sus jubilosas, pacíficas y enriquecedoras carreteras y vueltas, estas especies disfrutaban de los beneficios de vivir en armonía en este Planeta. Ellas vinieron a conocer las tierras, ellas vinieron a interactuar con la vegetación. Ellas llegaron a ser capaces de comunicarse con todos los animales, las aves, los insectos, entre ellas aún más.

 

La vida era simplemente maravillosa en este Planeta, porque ellas habían venido de un lugar dentro de sí mismos, que solamente habían experimentado otros seres como ellos mismos. En este Planeta habían experimentado una mayor gama de formas de vida. Ellas estaban experimentando muchas formas de vida indígenas, y, de no haber reconocido la armonía que fluía entre ellos, se habrían visto abrumadas. Ellas habrían comprendido –de otro modo-, que ellas estaban separadas de estas hermosas formas de vida.

 

Sin embargo, llegaron a este Planeta en algún momento en esta convergencia armónica, algunas otras formas de vida que aún no habían experimentado aquellas que eran indígenas de este planeta; ellas vinieron en estas otras formas de vida y, ellas caminaron alrededor y trataron de estar en control de estas otras formas de vida. Incluso cuando ellas infiltraron estas especies del ‘thy’, las vieron como diferentes a pesar de que había una familiaridad sobre ellas. A medida que ellas miraban a través de las complejidades diversas del Planeta, trataron de superar cualquier cosa que no era de su satisfacción. Ellas trataron de cambiar lo que era natural, y autóctono del Planeta. Ellas buscaron en lo profundo de sí mismos, para encontrar los restos almacenados de otras experiencias en otros planetas, de las que ellas habían llegado victoriosas; o el menos -en su forma de pensar y de ser-, ellos lo consideraron victorioso.

 

Pronto, estas otras especies estaban en la observación de estos seres que habían venido de fuera del Planeta, y encontraron que ellas no estaban familiarizados con lo que estaba ocurriendo. Estas especies pronto se dieron cuenta de que estos seres fuera del Planeta no estaban satisfechos con lo que estaba ocurriendo a su alrededor. Ellos querían cambiar y controlar lo que estaba ocurriendo. Ellos querían -de alguna manera-, tener la sartén por el mango, en todo lo que estaba ocurriendo en el Planeta. Estas especies conversaron entre ellas, y decidieron ir donde estos seres de fuera del Planeta y hablar con ellos, comunicarse con ellos de una manera que ofreciera una mano de ayuda para entender cómo la vida en este Planeta podría estar en armonía con lo que ellos tenían en mente, estos seres de fuera del Planeta.

 

Sin embargo, nada que ellos dijeron podía disipar la sensación de que estos seres de fuera del planeta, habían de estar fuera de lugar y fuera de control. Así, pronto estos seres de fuera del Planeta comenzaron a manipular las energías que rodean las especies y los seres indígenas del Planeta. Ellos buscaron tomar el control de cómo se hacían las cosas; incluso de cómo los seres en el Planeta, se veían a sí mismos en todo el esquema de las cosas. Ellos querían tener el control, tener la sartén por el mango. Ellos no podían relacionarse para estar en armonía con todas las individualizaciones que ellos habían visto en el Planeta. Ellos sólo veían súplicas a sí mismos. La súplica estaba en orden en sus mentes. Súplica a lo que sus ideas eran, tenía que ser la forma en que ellos podrían vivir en este Planeta con estos otros seres, como era la idea en sus mentes. Cosas así era lo que había gobernado la forma en que habían ellos venido y habían ido, y habían dejado los planetas en su experiencia.

 

Fue entonces, cuando ellas comenzaron su permanencia en la entrega de estos aborígenes -estas otras especies-, de la influencia de control que ellos tenían. Ellos hirieron sus formas alrededor y a través de todos los aspectos de la vida de este Planeta. Y cuando ellos vieron que sus modos -una vez más-, estaban siendo exitosos en su orden, ellos intensificaron sus actividades de esta supresión de la libertad de los aborígenes y de las especies de este Planeta en el que habían estado viviendo. Ellos sabían que la Divina Fuente de las que ellos vinieron, la Divina Fuente de la que ellos consideraban ser, que vivía dentro de ellos y era la única fuente de la existencia. Ellos vivían de la idea de que podían controlar todo lo que deseaban, que ellos podían superar cualquier cosa que no estaba en su idea de lo que ellos podrían obtener.

 

Esto continuó por muchos períodos evolutivos. Esto creció en fuerza; creció en fortaleza a lo largo de estos períodos de evolución en este Planeta. Y cuando el impulso recogió más y más fuerte, ellos comenzaron a sentir la presión que viene desde la posición en la que ellos mismos se habían puesto. Cuando aumentó esta presión, ellos subieron al atolón de lo que asumieron, y vieron ser su posición de poder. Desde este lugar -desde esta posición, en la que ellos se pusieron-, descubrieron que no había escapatoria. Ellos no tenían salida; ellos no tenían diversas avenidas por las cuales retroceder, cuando las cosas se pusieron difíciles. Ellos no veían la forma de revertir la tenencia de su posición. Ellos vieron una continuación, una espiral indefensa moviéndose en espiral hacia abajo, que ellos habían creado en su necesidad de control.

 

Como esta espiral continuó moviéndose hacia abajo, continuaron ellos buscando refugio en las especies, y en los aborígenes; y, sin embargo, no pudieron ser escuchados por ellos. Ellos no podrían ser vistos por ellos. Todo lo que ellos podían conocer era su espiral descendente hacia algo que ellos ni siquiera podían ver. Cuando ellos buscaron refugio, cuando ellos buscaron interferencia, cuando ellos buscaron cualquier cosa que pudiera sacarlos de esa espiral descendente, comprendieron que cuanto más trataban de ser rescatados, más profundo ellos fueron cayendo en espiral dentro de nada. Ellos no sabían qué hacer. Ellos gritaron para que alguien les alcance y les traiga de vuelta, para que ellos pudieran tener el control otra vez. Nadie los escuchó. Nadie los vio. Todos los demás, todos estos hermosos seres, todos los aborígenes, todas las especies estaban viviendo sus vidas en la libertad que ellos exigían. El Planeta, la tierra, la belleza alrededor de ellos profundizó, cada vez más reforzada por la libertad en la que florecían. Cada vez más aquellos que habían venido y tratado de obtener su control, profundizaron su caída en la nada, de donde ellos no pudieron encontrar ningún escape.

 

De repente, un momento llegó y, una Luz parpadeaba en el fondo de este abismo en el que ellos estaban cayendo. Ellos vieron esa Luz, y cuando ellos la miraban, esa Luz se hizo más fuerte. A medida que descendían hacia ella, la Luz se volvió más intensa. A medida que ellos gritaban: “Sálvame, sácame de este abismo, envíame de vuelta”, la Luz se volvió más brillante –pero de una manera suave-. Sólo en el punto en el que estos seres de fuera del Planeta pensaban que ellos se iban a perder -estar idos para siempre-, esta Luz se extendía en una suavidad que ellos nunca antes habían experimentado. Los envolvió en un sentimiento tan intenso, pero al mismo tiempo tan suave y amoroso, tan abrumador, que ellos no podían pronunciar ni un solo sonido. Todo lo que ellos podían hacer era caer en esa unidad de amor, tan profundo, que no puede haber réplica a la misma.

 

Ellos se convirtieron en esa Luz de Amor, esa suavidad, esa fuerza, ese poder del que ellos habían nacido. Ellos no sabían nada más, sino eso. Y en ese momento ellos reconocieron quiénes ellos eran, y de dónde ellos habían venido; y eso era todo lo que sabían; hasta que ellos caminaron adelante dentro del próximo instante de su existencia, vibrantes, en paz, en armonía y en amor. Ellos fueron liberados -una vez más-, dando un paso adelante en el siguiente paso de la existencia, llena de la promesa de la rectitud de sus ideas.

 

El amor es eterno. La vida es eterna, es el amor. Eso es todo lo que hay.